El Hatha Yoga hunde sus raíces en la tradición Nath, una línea de yoguis ascéticos fundada en la India alrededor de los siglos XI y XII d.C. Su figura central, Matsyendranath, es considerado el primer maestro de esta tradición, y su discípulo Gorakshanath es quien sistematizó muchas de las prácticas que hoy reconocemos como Hatha Yoga.
Los textos fundacionales del Hatha Yoga son la Hatha Yoga Pradipika (siglo XV), escrita por Swatmarama; el Gheranda Samhita; y el Shiva Samhita. Estos tres textos, junto con los Yoga Sutras de Patanjali (siglo II a.C.), conforman el corpus teórico sobre el que se asienta la práctica clásica.
La Hatha Yoga Pradipika describe quiete asanas, ocho técnicas de purificación (shatkarmas), diversos pranayamas y, sobre todo, hace hincapié en que el Hatha Yoga es un camino preparatorio para el Raja Yoga —el yoga de la meditación—. La palabra «hatha» se compone de «ha» (sol) y «tha» (luna), simbolizando la unión de las energías complementarias dentro del cuerpo.
Fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando el Hatha Yoga comenzó su transformación hacia la práctica moderna. T. Krishnamacharya (1888-1989), en el Palacio de Mysore, fue el puente entre la tradición clásica y el yoga contemporáneo. De su linaje surgieron B.K.S. Iyengar, Pattabhi Jois y T.K.V. Desikachar, cada uno dando lugar a una escuela distinta.
En Global Yoga Tomares practicamos un Hatha Yoga actualizado, heredero de esta tradición milenaria pero adaptado al cuerpo y las necesidades de la persona contemporánea. La esencia permanece: el equilibrio entre esfuerzo y entrega, entre cuerpo y respiración. Lo demás está en ti.
«Lo demás está en ti.»
— Emilio



